Histórico de Exposiciones Temporales celebradas en el MUSEO NAVAL


MAR DE ALAS 1917-2017. CENTENARIO DE LA AVIACIÓN NAVAL ESPAÑOLA


"Mar de Alas" es un elogio histórico a la decisión de unos marinos que, con la mirada puesta más allá del horizonte temporal, quisieron despegar de la cubierta de los buques en los que navegaban para dar una tercera dimensión sobre el mar, y al impacto que aquella decisión tuvo en el desarrollo militar, social e industrial de España.

El enorme patrimonio que la Armada conserva en sus archivos permite mostrar hoy con rigor histórico los primeros pasos de la aviación naval española, y exponer con claridad y sencillez su evolución y su contribución pasada, presente y futura, al desarrollo de las operaciones en el mar.

La Aviación Naval es una parte inseparable de la Armada. Gentes de mar capaces de llevar su oficio marinero al aire para contribuir a la Defensa con nuevos elementos, siempre atentos a la tecnología más actual, y dispuestos a afrontar el riesgo de lanzarse al aire sin perder de vista la mar y el espíritu marinero que les llevó a formar parte de la Armada.


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LA VICTORIA DE PERNAMBUCO

Esta exposición conmemoró un episodio glorioso de la Historia de España. Una victoria de la Armada Española, que tuvo lugar durante la primera mitad del siglo XVII, en un momento en que Holanda emergía como una potencia comercial que pretendía intereses que iban contra los de España. El objetivo de los holandeses era hacerse con las regiones productoras de azúcar para incentivar su negocio. Para conseguirlo, buscaban puertos estratégicos y, con esta intención, una flota holandesa ocupó la costa brasileña perteneciente a la Capitanía de Pernambuco. Para su defensa, el 5 de mayo de 1631, partió de Lisboa una flota enviada por el rey Felipe IV compuesta por naves españolas y portuguesas bajo el mando del almirante guipuzcoano Antonio de Oquendo y Zandátegui.

El almirante Oquendo venció y encargó una serie de cuadros de su victoria a Juan de la Corte para regalárselos al rey Felipe IV. Estas pinturas han adquirido un valor histórico-documental de primera magnitud y son un excelente ejemplo de las conexiones entre arte y política en el siglo XVII.



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GUARDIAMARINAS 1717-2017, DE LA REAL COMPAÑÍA A LA ESCUELA NAVAL

La institucionalización de la enseñanza de la navegación fue siempre tema prioritario de la Co­rona de España. Sus orígenes se remontan a 1503 con la creación de la Casa de la Contratación de Sevilla, donde se reguló la formación de los pilotos orientada a la navegación transoceánica.

La llegada de la dinastía borbónica con Felipe V, propició la modernización de las estructu­ras del Estado implantándose a lo largo del siglo XVIII los planes de José Patiño, Zenón de Somodevilla y Antonio Valdés que impulsaron un completo programa naval abarcando desde la formación científica de los oficiales hasta la creación de una importante infraestructura institucional.
En 1717 se creó la Real Compañía de Caballeros Guardiamarinas con su Academia en Cádiz, para unificar y potenciar la formación de los futuros oficiales. El plan de estudios, basado en las experiencias francesa e inglesa, teórica y práctica respectivamente, consistía en dos se­mestres de estudio de geometría, trigonometría, cosmografía, náutica, fortificación, artillería, armamento, manejo de fusil, evolución militar, construcción naval y maniobra de naos, y otras asignaturas complementarias como música, idiomas, esgrima y danza. Una vez superado el ci­clo académico, los alumnos realizaban un largo período de prácticas en un buque de guerra.

Gracias a la participación de Jorge Juan y Antonio de Ulloa en la Expedición de la Medición del Arco del Meridiano (1735-1744) se introdujeron en España las nuevas teorías científicas europeas alcanzando el nivel educativo de la Academia las más elevadas cotas.


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EL GALEÓN DE MANILA, LA RUTA ESPAÑOLA QUE UNIÓ TRES CONTINENTES.

La última exposición temporal celebrada en el Museo Naval de Madrid abrió sus puertas al público el 15 de Septiembre de 2016 y permaneciò abierta hasta el 12 de febrero de 2017, día en que cerró sus puertas después de obtener un gran éxito de público y el comentario favorable de la mayoría de cuantos tuvieron oportundad de visitarla.

La exposición relató los antecedentes históricos que permitieron que Asia, América y Europa pudieran llevar a cabo intercambios comerciales, culturales y religiosos, a partir del momento en que el 8 de octubre de 1565 la nao San Pedro, que había partido de Manila en junio, recalara en Acapulco, tras encontrar el tornaviaje o vía de regreso desde Filipinas a América surcando las aguas del Pacífico.

La historia de los 250 años de existencia de la ruta, hasta su desaparición en 1815 con el rey Fernado VII, se quiso contar a través de sus naves, sus tripulaciones y sus valiosos cargamentos (especias, porcelanas, sedas, plata).

La novedad que presentó esta exposición es que, por primera vez en un museo, se puso a disposición del visitante una mesa de Realidad Aumentada titulada: “Rutas y ACTIVIDADES descubrimientos de la Corona Española”, que permitió el acercamiento del público a los grandes navegantes (Magallanes y Elcano, Loaísa, Legazpi y Urdaneta, Vizcaíno) y a las rutas del comercio asiático con Manila. 

DUEÑOS DEL MAR, SEÑORES DEL MUNDO

En palabras de José María Moreno Martín, comisario de esta exposición, “es necesario mirar al mar para entender la historia de España. La grandeza de sus aguas no fue obstáculo suficiente para doblegar la necesidad innata del hombre por comunicarse con sus semejantes cuando sus pasos no tenían más tierra sobre la que pisar. Y lejos de calmar su impulso natural por conocer el medio que le rodeaba, el hombre fue capaz de dominar las aguas y representar su percepción del mar sobre una superficie plana”.

Del conocimiento práctico de nuestras costas, recorridas puerto a puerto, se pasó a la conquista del mar abierto y sobre sus aguas se trazaron caminos que fueron utilizados para acercar mundos y unir civilizaciones. Este universo en expansión pronto necesitó una representación gráfica de las rutas que otorgara el dominio y el poder sobre los mares. “Sería impensable –en palabras de José María Moreno Martín- un mundo sin mapas puesto que proporcionaban una prueba tangible y auténtica de dominio y poder”. A lo largo de la Historia, la propiedad del mapa daba fe de la “posesión del espacio que representaba y el cartógrafo, a las órdenes de quienes gobernaban, les otorgaba el poder a éstos a través de un código de signos y normas sobre el papel que, a fuerza de repetirse se convirtieron en comunes, universales y, consecuentemente, aceptados por la totalidad de las naciones”.

Con el recorrido a través de los nueve espacios expositivos que conformaron esta muestra se quiso dar a conocer la extraordinaria contribución de España al descubrimiento y al conocimiento geográfico del planeta a través de su cartografía náutica.


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HOMBRES DE LA MAR, BARCOS DE LEYENDA


"El mar, la mar, no es sólo aventura o leyenda. Es también memoria. Desde que el primer ser humano se agarró a un tronco de árbol para cruzar un río o mantenerse a flote, la navegación ha jalonado los siglos y la Historia, dejando en ellos su impronta. Hasta fecha muy reciente, pocas cosas en el largo devenir de la Humanidad pueden explicarse sin el mar, la navegación y los marinos como elementos clave. 
Como piezas fundamentales de cada acontecimiento.

Desde el albor de cuanto conocemos, los hombres se han enfrentado al mar. Lo han hecho por necesidad, ambición, aventura o cualquiera de los móviles, tan legítimos unos como otros, tan comprensibles, que mueven el corazón del ser humano. Lo han hecho obteniendo a veces su recompensa y pagando, muy a menudo, su elevado precio. Por eso el mar y quienes lo navegaron constituye la más rica e importante escuela de vida, lucha y muerte. De superación, de coraje, de pericia y de supervivencia. El mar es una lección antigua, inmensa, constante; y la peripecia de quienes lo surcaron, de quienes triunfaron o perecieron en él, de quienes navegaron sus aguas y reconocieron sus accidentes y costas, de quienes combatieron en sus aguas, de quienes exploraron mundos nuevos y unieron orillas remotas, es útil a la comunidad de los hombres.

Desde la más lejana antigüedad, los nombres de los marinos han estado vinculados con los nombres de sus barcos. La Historia y la literatura, y más tarde el cine, los han llevado de aquí para allá, combinando realidad y ficción, leyendas y rigurosos hechos reales. Hoy, hasta quienes nunca navegaron o viven de espaldas al mar encuentran familiares nombres como la Bounty, el Nautilus, el Santísima Trinidad, el Titanic. En el imaginario de los pueblos, los auténticos hombres de la mar y los nombres de marinos míticos o literarios, los barcos que realmente surcaron los océanos y los que sólo lo hicieron en la imaginación de poetas y novelistas, se mezclan a menudo, difuminándose, a veces, los tenues límites entre realidad y ficción. Y en ese maravilloso y ambiguo territorio, hoy, tanta realidad formal pueden tener el navío Glorioso, la fragata Numancia, el corsario Emdem o el U-47 del comandante Prien, como la fragata Surprise del capitán Jack Aubrey, el Narcissus de Joseph Conrad, el Pequod de Moby Dick o la Hispaniola en la que el joven Jim Hawkins, Long John Silver y sus compañeros viajan a la isla de los piratas. Hombres de la mar, barcos de leyenda, se mueve precisamente en ese territorio. O en esas aguas. ..."


Extraido del prólogo de Arturo Pérez-Reverte para esta Exposición.

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EL ÚLTIMO VIAJE DE LA FRAGATA MERCEDES

Esta Exposición, elaborada por las comisarias Susana García Ramírez y Carmen Marcos, se articuló en dos sedes, el Museo Arqueológico Nacional y el Museo Naval, que se complementaron para ofrecer al visitante más de 200 piezas procedentes de 35 instituciones españolas, extranjeras y colecciones particulares. Entre otros fondos, se expusieron por primera vez documentos clave para la resolución del caso judicial, piezas originales del siglo XVIII, testimonios de supervivientes y restos arqueológicos procedentes de la fragata, además de recursos audiovisuales, escenografías, reconstrucciones y modelos a escala que permitían al visitante conocer la historia a través de un viaje al pasado y vivir la experiencia de navegar y combatir en una fragata española de los albores del siglo XIX.

El Museo Naval, con el subtítulo "La razón frente el expolio", presentó las características de la construcción de la Mercedes, su misión, el contexto histórico-militar, las circunstancias que rodearon su naufragio y el combate naval. Se mostró también la labor de la Armada en la protección al Patrimonio Subacuático y el valor de sus archivos históricos para proteger el patrimonio sumergido.

Entre otros fondos, el Museo Naval expuso el modelo de la fragata realizado según los procesos constructivos de la época tras un minucioso proyecto de investigación, y los documentos procedentes del Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán firmados en 1802 por Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, y por el Ministro de Marina para la formación de la flotilla española.

Por su parte, el Museo Arqueológico Nacional bajo el subtítulo "Un tesoro cultural recuperado", narró las circunstancias de la voladura de la fragata y se centró en los aspectos arqueológicos del cargamento recuperado. Con la batalla legal emprendida por el Gobierno de España contra la empresa cazatesoros Odyssey como telón de fondo, el Museo Arqueológico Nacional incidió en la importancia de promover la defensa y salvaguarda del patrimonio subacuático. Objetos de época, documentos históricos clave procedentes de archivos estatales como, entre otros, el Archivo General de Indias o el Archivo de Simancas, y más de 30.000 monedas, fueron las maravillas que se pudieron contemplar en esta sede de la exposición.


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BLAS DE LEZO, EL VALOR DE MEDIO HOMBRE

El Museo Naval quiso contribuir con esta exposición a recuperar la memoria de Blas de Lezo, uno de los marinos más importantes de la historia naval española, considerado una leyenda viva por sus coetáneos y hoy casi olvidado. Sus hazañas navales, su participación en episodios clave del siglo xviii europeo, su coraje en combate, sus convicciones inquebrantables, su honestidad en la defensa de los intereses de España y su formación ilustrada, trazan un relato épico de su vida y una biografía que por sí sola retrata un siglo de nuestra historia.

El desconocimiento de la figura de Blas de Lezo fue, también, la mejor baza para abordar con éxito cualquier iniciativa vinculada a él. Su trayectoria y personalidad son tan insólitas y abrumadoras que el anonimato causa asombro entre quienes por primera vez se acercan a su biografía.

Inaugurada a mediados de septiembre de 2013, la exposición se adentró por primera vez en la figura del marino y enmarca su trayectoria vital en el contexto de la primera mitad del XVIII, el siglo de oro de la construcción naval española y el de su poderío naval, previo a la decadencia que precipitaría la derrota en la batalla de Trafalgar.

La muestra reunió 92 piezas procedentes del Patrimonio de la Armada, de distintos museos nacionales, internacionales, de archivos históricos y de colecciones particulares que glosan la vida del marino y permiten contextualizar la época que vivió. Por primera vez se expusieron en España dos retratos de gran valor iconográfco para esta exposición: el de Sebastián Eslava, procedente del Museo de Arte Colonial de Bogotá, y el del almirante Vernon, expuesto en el Museo Marítimo Nacional de Greenwich.


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LA EXPLORACIÓN DEL PACÍFICO, 500 AÑOS DE HISTORIA

El 25 de septiembre de 2013 se cumplieron 500 años desde que Vasco Núñez de Balboa, el antiguo lugarteniente de Diego Colón, según el relato del cronista Francisco López de Gomara, desde una sierra “...Miró hacia el mediodía, vio la mar, y en viéndola arrodillose en tierra, y alabó al Señor que le hazía tal merced. Llamó a los compañeros, mostroles la mar y dixoles, Veys alli, amigos míos, lo que mucho desseavamos”. La bautizó como “Mar del Sur”.

Ese fue el inicio de una empresa que, a lo largo de los siglos del XVI al XX, supuso la exploración y el conocimiento de los mares e islas que conforman lo que después, en la expedición de Magallanes, sería llamado océano Pacífico.

Con motivo de ese 500 aniversario del avistamiento del Pacífico por medio de Núñez de Balboa, Casa de América y el Museo Naval presentaron esta exposición y compusieron un completo programa de actividades dirigidas a toda clase de público. La exposición presentó las exploraciones españolas en el océano Pacífico desde 1513 hasta nuestros días.

Motivadas por la búsqueda de aventuras, el conocimiento científico y la significada misión evangelizadora de la religión, sucesivas exploraciones extendieron el lenguaje español y la religión católica, aumentaron el patrimonio monumental de los países reencontrados, llenaron de topónimos españoles las islas, estrechos y accidentes geográficos y recopilaron e intercambiaron objetos de sus culturas dándolas a conocer. Todo ello a través de los mayores avances científicos que pemitieron cartografiar, dibujar y describir la mayor extensión marina del mundo.

Gracias a sus esfuerzos, el Pacífico pasó de ser un espacio mítico intransitable, a constituir un espacio conocido, transitable y, en la actualidad, una de las mayores rutas comerciales del mundo. Esta exposición quiso narrar ese periodo de la historia de España y de los españoles que la hicieron posible.


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BARCOS PARA SOÑAR

A comienzos del siglo XX, la casa Märklin convierte los juguetes en auténticas obras de arte dirigidas a la diversión de los niños de la alta sociedad. Está considerado como el juguetero más importante de la historia gracias a sus diseños, su perfección técnica y su producción artesanal. Los barcos construidos entre 1895 y 1914 son la mejor muestra de la calidad alcanzada en sus piezas.

Con esta exposición el Museo Naval exhibió por primera vez en España una selección de estas joyas, cedidas por el coleccionista Gilles Hervé Schneegans. El comisario de la misma fue Emilio Aléman de la Escosura, director de la Fundación Museo Naval.

Las piezas originales se acompañaron de modelos y cuadros de barcos similares a aquellos que inspiraron a Märklin para reinterpretar la realidad, adaptarla y llenar de sueños de mar el imaginario infantil. 

Un peculiar recorrido por la historia de la construcción naval de principios del siglo XX con la intención de alertar sobre la importancia de integrar el objeto industrial en las colecciones de los museos, contribuyendo al conocimiento de la arqueología industrial.

Esta exposición quiso dejar constancia del imaginario de los niños que pudieron ver esas naves  y su deseo de formar parte algún día de la dotación de un barco , despertando así la llamada de la mar.



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