1 EL SIGLO XVI ESPAÑOL
Tras un siglo XV caracterizado por la crisis y las dificultades, el siglo XVI supuso un período de crecimiento, en España, a nivel demográfico y económico.
Los Reyes Católicos dejaron sentadas las bases de la proyección hispana que habría de ser constante a lo largo de los siglos XVI y XVII:
En el Mediterráneo, la pugna contra el creciente poderío turco, el poder argelino y la rivalidad francesa.
En el Atlántico, conseguido el entendimiento con Portugal, la oposición de Francia e Inglaterra, aspirantes a disfrutar de las riquezas y comercio del Nuevo Mundo.
Con el paso de los años, a finales del siglo XVI, surge Holanda que, en unión con Inglaterra, extiende sus apetencias hacia el Océano Pacífico.
A los Reyes Católicos les sucederá su nieto, el rey y emperador Carlos I de España y V de Alemania y tras su abdicación, en 1556, gobernará el imperio su hijo Felipe II (1556-1598) con el que la hegemonía española llegará a su apogeo.
Carlos I tuvo que hacer frente a la rebelión de las Comunidades en Castilla, a la de las Germanías en Valencia y a la de los protestantes alemanes.
Felipe II, por su parte, sufrió la rebelión de los moriscos y la de las Provincias Unidas.
En el mundo de la cultura, las Universidades se desarrollarán aunque seguirán enfocadas hacia la teología y las humanidades, dejando relativamente de lado los estudios científicos.
En la literatura son de destacar obras de un género típicamente hispano como es la picaresca, entre las que se encuentran El lazarillo de Tormes o el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán.
Con respecto al arte, a partir del XVI se produce el triunfo definitivo de las corrientes renacentistas apreciándose, a partir de mediados de siglo, influencias manieristas de las que El Greco es el gran ejemplo.
EL SIGLO DE ORO
El Siglo de Oro abarca el Renacimiento del S.XVI y el Barroco del S.XVII, las etapas más gloriosas de la literatura española.
Se caracteriza por el auge de las artes, especialmente la literatura, cuyo principal protagonista es Cervantes.

Las Meninas de Velázquez
Los siglos XVI y XVII fueron épocas importantes para la cultura artística ya que tanto la literatura como la pintura alcanzaron un gran esplendor como lo demuestran escritores como Cervantes, Lope de Vega, Quevedo o Calderón, y pintores como Velázquez.
ESPAÑA Y EL CONFLICTO EN EL MEDITERRÁNEO
El Mediterráneo se ha caracterizado siempre como un lugar de encuentro, a menudo de confrontación, a veces de síntesis. Un espacio de circulación de las ideas, el comercio y las personas que habitan en sus riberas. Se puede definir como un lugar de contradicciones extremas.
Muchos de los personajes del pensamiento y de las letras han expresado en sus ideas y sus obras esta tensión. Entre ellos Miguel de Cervantes que vivió una experiencia personal de gran impacto y encontró fuentes de inspiración y de expresión literaria para su obra.
Durante los reinados de Carlos I y Felipe II, el conflicto generalizado en el Mediterráneo alcanzó dimensiones espectaculares.
La guerra dejó de ser un episodio estacional para convertirse en uno permanente a lo largo de todo el S.XVI y del XVII, lo cual fomentó el establecimiento de un despliegue de Escuadras de Galeras permanente.
Felipe II, en 1566, vinculó permanentemente a las escuadras de la monarquía algunos tercios de infantería que, con el nombre genérico de Infantería de Armada, combatieron por tierra y mar.
Tanto los tercios como las escuadras de la corona, de galeras o de galeones, eran instrumentos enormemente eficaces pero muy caros.
Felipe II no dudó en intervenir ante la amenaza de las incursiones berberiscas y turcas en las costas mediterráneas, obteniendo una gran victoria en la Batalla de Lepanto en 1571.

Modelo de casco de nao española (c.1540)
Museo Naval de Madrid
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Portulano del Mediterráneo, Mateo Prunes (1563)
Los portulanos, cuya temática era principalmente el Mediterráneo, constituyeron la primera guía de los navegantes.
Se utilizaban conjuntamente con la aguja de marear.
Museo Naval de Madrid
Turquía, caracterizada por su carácter antiespañol y anticristiano, lideraba el poder musulmán. Para llevar a cabo su política de expansión religiosa, imperial y económica contaba, por un lado, con una flota muy bien preparada, tanto por el número de barcos como por la preparación de sus tripulantes; por otra, con los cuerpos de élite de los jenízaros que eran mercenarios del imperio otomano reclutados en la zona de los Balcanes.
Pero de entre los estados turcos, Argel, el más poderoso de los estados berberiscos, es el que realmente suponía una amenaza directa para España, que había que combatir.

Combate entre españoles y turcos
Museo Naval de Madrid
En la segunda mitad del XVI, los corsarios berberiscos fueron especialmente intensos en sus ataques masivos e implacables a los galeones y carracas que encontraban en diferentes puntos del Mediterráneo.
Con esos asaltos, los corsarios se enriquecían cada vez más: por una parte, estaban las enormes cantidades de dinero que pagaban las órdenes religiosas o los familiares adinerados con el objeto de rescatar a parientes o amigos hechos cautivos por el Gran Turco; por otra, conseguían grandes sumas con los botines que pudieran llevar los bajeles y navíos cristianos apresados.

Llegada de cautivos españoles a Argel (1581)
Museo Naval de Madrid

Moharra de alabarda italiana (1560-1600)
Museo Naval de Madrid
A partir de 1560, el progresivo reforzamiento del poderío naval cristiano, bajo el mando de marinos tan competentes como García de Toledo y Álvaro de Bazán, empezó a dar resultados. El socorro a Orán en 1563 y la conquista del Peñón de Vélez de la Gomera en 1564, fueron seguidos por el decisivo éxito del socorro a Malta en 1565.
La isla, cedida por Carlos I a la Orden de San Juan cuando se perdió Rodas, era la llave del acceso al Mediterráneo occidental, y fue heroicamente defendida por los caballeros de la Orden hasta la llegada de los refuerzos españoles al mando de García de Toledo, que obligó a los otomanos a levantar el sitio.
Pero, aunque importante, la derrota de Malta no puso fin a los ataques del imperio otomano.
No se tardaría más de cinco años en conseguir bloquear, al menos provisional- mente, el paso de los turcos hacia occidente. Sin embargo, cuando parecía que las cosas empezaban a estabilizarse, los Paises Bajos comenzaron a reclamar atención, lo que obligó a Felipe II a retirar del Mediterráneo sus mejores tropas para llevarlas allí.
La atención de la monarquía, por tanto, no podía centrarse en un único objetivo, sino que al menos tendría que atender a dos necesidades fundamentales, por lo que Felipe II no podía asumir el reto que le planteaba Roma cuando le presionaba para establecer una alianza contra el islam.
A pesar de la actitud poco proclive del monarca español a apoyar a la Santa Sede en su lucha contra el turco, el papa Pío V no cejó en su intento de crear una liga cristiana mediante una alianza con España, puesto que con Francia y Alemania no era conveniente por sus afinidades ni treguas con el sultán Selim II.

La verdadera relación de lo que el año de 1565 ha sucedido en la isla de Malta (1568)
Biblioteca del Museo Naval de Madrid

Crónica y recopilación de varios sucesos de guerra que ha acontecido en Italia y partes de Levante y Berberia desde que el turco Selim rompió con venecianos y fue sobre la isla de Chipre año de 1570 hasta que se perdió la Goleta y fuerte de Tunez en el 1574 (1579)
Biblioteca del Museo Naval de Madrid
Tras la toma de Chipre por los turcos en 1570, Roma intenta convencer a Felipe II de la necesidad de ayudar conjuntamente a Venecia, persuadiéndole con los beneficios que esta Liga supondría para todos, también para España, que está sufriendo el levantamiento de los moriscos de las Alpujarras.
Al final, el monarca español aceptó, y la firma entre España, el Papado y Venecia se realiza definitivamente el 25 de mayo de 1571, creándose la Santa Liga.
Aunque en un principio la Liga se creó para ayudar a Venecia tras la pérdida de Chipre, la firma del tratado implicaba una alianza militar contra el islam por un período de tres años.
Al igual que el cautivo del Quijote, también Cervantes se enrola en la Santa Liga, como parte del ejército español que ya contaba con una flota suficientemente preparada, y lamenta, a través de la boca de su personaje, la pérdida de la isla de Chipre a manos de los turcos:

Miguel de Cervantes: Don Quijote de la Mancha, dir. de Francisco Rico.
Barcelona: Galaxia Gutenberg / Círculo de lectores, 2004, I, XXXIX, p.496
Al mando de la Santa Liga estaba el general don Juan de Austria, que acababa de dar un revés al islam en Granada. Partió hacia Italia, en ayuda de Venecia, el 6 de junio de ese mismo año. Se dirigió a Corfú en septiembre; un mes después pasó a Lepanto, donde estaban las tropas turcas, dirigidas por Alí Pachá.
Es en Lepanto donde, por primera vez, se enfrentaban dos ejércitos equilibrados en fuerzas y efectivos, y la lucha fue cruenta y feroz.
Las bajas humanas fueron altísimas, tanto de un ejército como de otro, entre muertos y heridos.
Pero los cristianos habían vencido, por primera vez, al ejército berberisco; este triunfo supuso para la Santa Liga y, por extensión, para la cristiandad, un sentimiento de fuerza y de seguridad frente al turco, y supuso el freno de las aspiraciones del imperio otomano sobre el mundo cristiano.
Así queda expresado en el Quijote, en la historia que narra el cautivo a sus compañeros de la venta:












