La Armada y Asia, siglos de relaciones



El interés de España por Asia se remonta a tiempos de Enrique III, abuelo de Isabel la Católica, quien envió varias embajadas a Samarcanda, en Asia Central, como la conocida de Ruy González de Clavijo en 1403.

La búsqueda de la Corona española de una ruta marítima hacia oriente evitando rodear África y así navegar por la zona portuguesa, tuvo como consecuencia la llegada a América de Cristóbal Colón. Pero ni siquiera un nuevo continente detuvo la búsqueda de la ruta a las Molucas, “Islas de las Especias”.

A corto plazo, con la circunnavegación de Magallanes y Elcano (1519), la primera vuelta al mundo, supuso el inicio de la presencia española en Asia. Unas décadas más tarde, en 1565, fray Andrés de Urdaneta trazó el Tornaviaje, una ruta de oeste a este a través del océano Pacífico. Esta travesía de regreso desde Filipinas hasta la ciudad mexicana de Acapulco permitió a España establecer un contacto regular con Asia gracias al Galeón de Manila, sistema de comercio que permaneció activo hasta 1815.

La gran distancia entre las costas asiáticas y la metrópolis, sumada a la orografía de la región, hizo que la presencia de la Armada fuera indispensable. A sus funciones de protección de las costas y las flotas civiles, especialmente contra la piratería, se sumaban otras labores, como representantes diplomáticos, científicos, exploradores, ingenieros, etc. Cerca de cuatro siglos de presencia de España en Asia siguieron esa línea, en las que la Armada tuvo un papel trascendental; comprendiendo, apreciando y difundiendo el conocimiento adquirido sobre las diferentes culturas asiáticas.





pintura del puerto de Singapur c.1850